En ocasiones, la soledad puede ser un refugio mágico donde reencontrarnos y crecer emocional, artística y espiritualmente. Sin embargo, hoy la soledad es una epidemia silenciosa que causa problemas de salud mental. Muchas personas se sienten desconectadas de su entorno, lo que genera sufrimiento y tristeza. ¿Qué podemos hacer al respecto?
Sentir soledad no siempre es por aislamiento físico, también surge cuando desconectamos de quienes nos rodean, generando tristeza y frustración. Es una advertencia de que hay un problema en nuestras vidas. Muchas veces, al sentir soledad o vacío pensamos que hay algo mal en nosotros, llevando a comportamientos autodestructivos y aumentando el sentimiento de soledad. La soledad no se mide por la cantidad de tiempo que pasamos sin otros/as, sino por cómo nos sentimos durante esos momentos.
Diversas investigaciones muestran que la soledad y el aislamiento social afectan negativamente nuestra salud mental. Si sientes soledad estando en pareja o en compañía de gente, puede ser perjudicial para nuestro bienestar. Es esencial aprender a estar solos y disfrutar de estos momentos. Hay personas que disfrutan muchísimo de su tiempo en soledad mientras que otras personas la evitan y la padecen. Estar solo/a y sentirse solo/a son experiencias diferentes. Si nos sentimos bien con quienes somos seguramente podremos amar nuestra soledad. Pero si estando con gente, sentimos tristeza y malestar, quizás es el momento de buscar ayuda.
Existen diversos factores para que esto suceda. Uno de ellos es el entorno. Vivir en un área aislada o mudarse a una nueva ciudad puede hacer que seamos más susceptibles a la soledad. La falta de familiaridad y conexiones en un nuevo lugar puede intensificar el sentimiento de aislamiento.
Las circunstancias también juegan un papel crucial. Eventos como un divorcio o la pérdida de una persona importante en nuestra vida pueden desencadenar un profundo sentimiento de soledad. Estos momentos de cambio y pérdida pueden hacer que nos sintamos desconectados y sin apoyo emocional.
Por otro lado, nuestros propios pensamientos y actitudes contribuyen significativamente a la sensación de soledad. La manera en que pensamos y nos auto percibimos suele influir en cómo experimentamos la soledad. Si tenemos una perspectiva negativa o autocrítica, es probable que nos resulte difícil conectar, aumentando la sensación de soledad.. Además, experiencias traumáticas o ciertos estilos de apego desarrollados en la infancia pueden aumentar nuestra vulnerabilidad.
La soledad crónica puede tener efectos graves y dañinos para nuestra salud física y mental, como depresión, disminución de la calidad del sueño, salud debilitada, pérdida de memoria, pensamientos negativos hacia uno mismo/a y ansiedad social. Sentir que el mundo es una amenaza fuera de nuestro control es una señal de que necesitamos ayuda profesional.
Primero, es importante nombrar tus emociones. Etiquetar lo que sentimos nos ayuda a visibilizar el problema para poder tratarlo. Reflexiona sobre tu vida y tus necesidades, haciendo un balance de tus relaciones. Pregúntate cómo te hacen sentir y si te apoyan y te enriquecen. Desacelera, vive un día más pausado para clarificar prioridades. A veces, pequeños cambios pueden traer grandes revoluciones.
Es crucial clarificar tus propósitos, recordando lo que te da sentido y actualizando tus metas y objetivos. Practica la autocompasión, tratándote con la misma amabilidad que tratarías a un amigo. Además, toma medidas para liberarte del aislamiento: elabora una estrategia para afrontar la soledad. Agradece lo que tienes y eres para combatir la frustración por la soledad, y haz una lista de lo que te apetece hacer sin pensar en los demás, comenzando a realizarlo.
Deja de poner el foco en los demás, ya que nadie está prestando tanta atención a si estás solo/a. Disfruta de la plenitud haciendo cosas por y para ti, gozando de tu propia compañía. Trabaja en eliminar los pensamientos negativos y cambia tu diálogo interno, y no dudes en buscar ayuda profesional para superar la soledad negativa. La vida está llena de momentos para compartir y disfrutar, tanto solos como acompañados.
La soledad y la tristeza no son lo mismo, pero están estrechamente relacionadas. Es importante reconocer nuestras emociones, cuidar nuestras relaciones y buscar ayuda profesional si es necesario. La vida está llena de momentos para compartir y disfrutar, tanto solos como acompañados.