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Volver a la facu sin estrés: Claves para organizarte y evitar la ansiedad

Volver a la facu sin estrés: Claves para organizarte y evitar la ansiedad

Las vacaciones terminan y, de repente, la vida pasa de modo «playa y pijama» a «cronograma y responsabilidades». Sí, regresar a la universidad después de un descanso puede sentirse como un choque con la realidad. Y si ya estás sintiendo mariposas en el estómago (y no precisamente de amor), mantén la calma: la ansiedad por el regreso a clases es totalmente normal.

Pero, ¿por qué nos pasa esto? Y, lo más importante, ¿qué podemos hacer para no dejarnos atrapar por la angustia del comienzo? Vamos a analizarlo con empatía, algunos consejos prácticos y un toque de humor (porque reírse de los propios dramas también es terapia).

¿Por qué nos estresamos con la vuelta a clases?

Volver a la universidad es como subirse a una montaña rusa de emociones. Hay ganas de reencontrarse con amigos y compañeros, pero también está el miedo a no rendir bien. La presión académica, el miedo al fracaso y las expectativas (propias y ajenas) pueden hacer que, en lugar de sentirnos motivados, terminemos queriendo escondernos debajo de una frazada hasta nuevo aviso.

Algunos factores que alimentan esta ansiedad son:

  • La carga académica: Exámenes, trabajos prácticos, presentaciones… (pausa para hiperventilar).
  • El temor a no estar a la altura: Esa vocecita interna que insiste en que «esta vez no lo lograrás» (spoiler: sí puedes, siempre lo haces).
  • La presión social: Mantener un equilibrio entre la vida académica, el trabajo y la vida personal puede ser agotador.
  • El cambio de rutina: Pasar de «modo vacaciones» a «modo estudiante full-time» requiere una transición que a veces se siente abrupta.

Cómo manejar la ansiedad del regreso a clases

La buena noticia es que hay formas de hacer que esta transición sea más llevadera. No podemos eliminar las responsabilidades (ojalá), pero sí podemos hacerlas menos abrumadoras.

1. Organiza tu tiempo sin enloquecer

Hacer un buen plan puede evitarte muchos dolores de cabeza. Antes de que las fechas límite te caigan de sorpresa, dedica un tiempo a organizarte:

  • Usa una agenda o apps de organización (Google Calendar puede ser tu mejor aliado).
  • Prioriza las tareas según urgencia e importancia.
  • Deja espacios para el descanso (porque sí, dormir también es parte del plan).
  • Crea un horario realista que incluya estudio, tiempo libre y autocuidado.

2. No busques la perfección

No pasa nada si no eres la estrella académica del semestre. A veces se aprueba con 10, a veces con 6, y otras veces se aprende más de los errores que de los aciertos. La clave está en hacer lo mejor que puedas sin exigirte hasta la extenuación.

3. Encuentra tu ritmo

Cada persona estudia de manera diferente. Descubre cuál es tu mejor horario para concentrarte y aprovecha esos momentos. Si prefieres la noche, no te fuerces a estudiar a las 7 AM (o sí, pero junto a un litro de café).

4. Aplica la técnica del «paso a paso»

Cuando sientes que tienes mil cosas por hacer, divide las tareas en pequeños pasos. En lugar de decir «tengo que estudiar para el final», di «voy a leer 10 páginas hoy». Lo pequeño suma.

5. Evita distracciones con el celular

El celular es el enemigo número uno de la concentración. Para evitarlo:

  • Usa apps como Forest o Focus To-Do para limitar el tiempo en redes sociales.
  • Pon el celular en modo «no molestar» o déjalo en otra habitación mientras estudias.
  • Define tiempos de descanso en los que puedas revisarlo sin culpa.

6. Aprende a vencer la procrastinación

La procrastinación puede ser el mayor obstáculo para un buen rendimiento académico. Algunas estrategias para evitarla:

  • Usa la técnica Pomodoro: 25 minutos de estudio, 5 de descanso.
  • Empieza por lo más fácil para generar impulso.
  • Crea una lista de tareas diarias y comprométete con pequeños objetivos.

7. Encuentra la mejor técnica de estudio para ti

No todos aprendemos de la misma manera. Prueba diferentes métodos hasta encontrar el que te funcione:

  • Mapas mentales para visualizar conceptos clave.
  • Resumenes y fichas para sintetizar información.
  • Explicar en voz alta como si enseñaras a otra persona.
  • Grupos de estudio para reforzar conocimientos y aclarar dudas.

8. Mantén un equilibrio

El estudio es importante, pero también lo es tu bienestar. Sal con amigos, haz ejercicio, disfruta de tu serie favorita sin culpa. Un cerebro cansado no rinde igual que uno descansado.

9. Habla de lo que sientes

Si la ansiedad te está superando, hablar con alguien de confianza puede marcar la diferencia. Compartir lo que sientes con amigos, familiares o un mentor puede ayudarte a aliviar la carga emocional. Muchas veces, expresar en voz alta lo que te preocupa ayuda a ponerlo en perspectiva y encontrar soluciones. También puedes llevar un diario donde plasmes tus emociones; escribir puede ser una herramienta efectiva para gestionar el estrés y aclarar pensamientos.

Si sientes que la ansiedad te abruma de manera constante, no dudes en buscar ayuda profesional. Un psicólogo o consejero estudiantil puede ofrecerte estrategias personalizadas para manejar el estrés académico y mejorar tu bienestar emocional. Recuerda que pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino un paso importante hacia el autocuidado.

10. Estrategias para manejar el estrés

Además de hablar de lo que sientes, hay muchas formas de reducir el estrés durante el semestre:

  • Ejercicio físico: Caminar, correr, practicar yoga o cualquier actividad física ayuda a liberar endorfinas y reducir el estrés.
  • Técnicas de respiración: La respiración profunda y la meditación pueden ayudarte a calmarte en momentos de ansiedad.
  • Tiempo de ocio: Leer, ver una serie, tocar un instrumento o cualquier hobby que disfrutes puede ayudarte a desconectar y recargar energías.
  • Rutinas de sueño: Dormir bien es esencial para la memoria y el rendimiento académico. Evita estudiar hasta tarde y prioriza un buen descanso.

Mensajes clave para llevarte hoy

  • La ansiedad por la vuelta a clases es normal, pero puedes manejarla con organización y autocuidado.
  • No busques la perfección ni te compares con los demás. 
  • Cada persona tiene su propio proceso de aprendizaje.
  • Tu salud mental es tan importante como tu rendimiento académico.

Cada paso cuenta, así que avanza a tu ritmo y no te castigues por no hacer todo a la perfección.
Respira profundo, arma tu plan y recuerda: sobreviviste a los semestres anteriores, ¡puedes con este también! Y si todo falla, siempre habrá memes y café para hacer la carga un poquito más llevadera. ¡Tú puedes!

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