La ansiedad social no es simple timidez o incomodidad pasajera. Es un miedo persistente e intenso a ser juzgado, rechazado o humillado en situaciones sociales. Puede manifestarse en pequeños encuentros cotidianos o en eventos más grandes, como las celebraciones de fin de año.
Si antes de una reunión te asaltan preguntas como: «¿Qué pensarán de mí?», «¿Y si no sé qué decir?» o «¿Y si hago el ridículo?», podrías estar experimentando ansiedad social. Algunos síntomas frecuentes son:
– Físicos: sudoración, temblores, rubor, respiración agitada o taquicardia.
– Mentales: pensamientos obsesivos sobre ser criticado o no encajar.
– Conductuales: evitar eventos, buscar excusas o necesitar alguien que te acompañe.
Estos síntomas suelen aparecer días antes del evento, haciendo que lo anticipes con temor. Reconocerlos es el primer paso para entender lo que te está ocurriendo.
Superar la ansiedad social no significa eliminarla por completo, sino aprender a gestionarla. Aquí tienes algunos consejos prácticos para hacerlo:
1. Prepárate mentalmente: Antes del evento, infórmate sobre quiénes asistirán y qué puedes esperar. Esto reduce la incertidumbre y te da una sensación de control. Si es posible, lleva a alguien de confianza que te haga sentir más cómodo.
2. Respira y relájate: La respiración profunda puede ayudarte a calmarte en momentos de ansiedad. Intenta inhalar lentamente por la nariz, retener el aire unos segundos y exhalar por la boca. Este ejercicio es simple y eficaz.
3. Cambia tu perspectiva: En lugar de enfocarte en cómo te perciben los demás, intenta prestar atención a lo que ocurre a tu alrededor: las conversaciones, la música o los detalles del lugar. Esto te ayudará a reducir la presión interna.
4. Establece metas pequeñas: No tienes que enfrentarte a todo de golpe. Define pequeños objetivos, como saludar a unas pocas personas o participar brevemente en una conversación. Cada logro cuenta y te ayuda a ganar confianza.
5. Tómate descansos: Si la situación te abruma, busca un momento para desconectarte. Sal a tomar aire o busca un espacio tranquilo donde puedas relajarte y recargar energías.
6. Sé amable contigo mismo: Es normal sentir ansiedad, y está bien reconocerlo. No necesitas exigirte ser perfecto ni culparte por tus emociones. Trátate con la misma paciencia y comprensión que ofrecerías a un amigo cercano.